Una de las explicaciones más populares de porqué los jóvenes no les alcanza actualmente para comprar una casa es que gastan mucho en tomar café de especialidad.
Esta afirmación puede resonar con la famosa generación Baby Boomer ya que expresa que los problemas económicos de las nuevas generaciones son un reflejo de la falta de disciplina y del ahorro, características que ellos toman como identidad y diferenciadores sin embargo nunca hemos escuchado el cálculo completo, el cual incluso es variable dependiendo de la ciudad donde vivas, tu ingreso, el mercado inmobiliario, una inmensa cantidad de factores lejanos de tu café diario de 100 pesos.
Para un cálculo de ejemplo solo nos enfocaremos en el ahorro del café y vamos a tomar el falso supuesto de que los precios de las casas no suban, lo cual sabemos que es irreal ya que entre el 2017 y 2024 los precios de la vivienda aumentaron un 89.9% a nivel nacional.
Imaginemos que tomamos un café de 100 pesos 5 veces a la semana, si dejamos de comprar nuestro café para ahorrarlo, vamos ahorrar $500 pesos en la primera semana, $2000 pesos en el primer mes y $24,000 pesos al año.
Tomando este ahorro anual ¿Cuántos años sin café para complementar un enganche del 20% del precio promedio de una vivienda a nivel nacional de $1,862,524 pesos?
Estamos hablando de más de 15 años para juntar los $372,000 pesos para el enganche con el cual podamos acceder a una mejor tasa con el banco.
En un escenario más realista mientras tú ahorras $24,000 pesos al año por no tomar tu café favorito, una vivienda de 1.8 millones sube 198,000 pesos ese mismo año en promedio, este puede ser mayor o menor dependiendo de tu ciudad pero aun así el precio te está ganando 174,000 pesos anuales, por eso hace 10 años la edad promedio para comprar una casa era de 29 años ahora es de 39 años.
El famoso latte factor de David Bach de que los pequeños gastos diarios nos impiden construir patrimonio es una narrativa que buscaba recaer en ti la culpa de un fallo estructural. El problema no es la disciplina financiera personal sino varios factores del mercado como especulación, tasa de interés, déficit de viviendas, entre otros factores que dispararon el precio por lo que la próxima vez que escuches esa explicación puedes saber con seguridad que solo es una narrativa y no números reales.
