Si te tocó ver un mundo sin internet y redes sociales probablemente pensaste que la generación que creció con Youtube iba estar completamente atada a vivir su vida de la manera más digital posible dado que esa fue la meta que buscaron los gigantes de la tecnología en la década del 2010.
Al darnos una experiencia digital cada vez más optimizada a nuestros gustos pensamos que los gen Z jamás tendrían la voluntad de abandonar esta vida digital, ya que los Millennial, gen X y Baby Boomer nos fueron convenciendo poco a poco que todo aspecto de nuestra vida se se puede transformar en algo digital.
Incluso si recuerdas la primera versión del iOS, los icónos de cada app representaban a objeto equivalente de su función en el mundo físico, nos prometieron conectividad, acceso a una infinidad de oportunidades y contenidos, por lo que accedimos y tratamos de digitalizar toda nuestra vida y aquí fue donde la generación Gen Z ya no la convencieron sino que para ellos ya era el status quo, desde muy corta edad vivieron como la vida digital iba a la par de su vida pero también se dieron cuenta que no solo era en el entretenimiento o amistades sino sus propias escuelas fueron quitando actividades presenciales por actividades en línea con el mismo argumento de más conectividad, la eficiencia de la vida digital fue cansado poco a poco a esta generación, muchos followers pero pocas oportunidades para conectar físicamente.
Pero en esta famosa trampa digital en donde la búsqueda de la estética los fue cansado comenzaron a replantear que hay algo más allá de lo que se puede mostrar en las redes sociales, los gen z vieron que lo que común para las generaciones anteriores, sistemáticamente fue reducido para ellos pero ellos lo podían a volver a construir, y fue cuando empezamos a ver running clubs, abrir negocios no solamente por realizar un producto sino que este hablara por ellos, probablemente vivimos en la época donde la identidad de marca de estos nuevos negocios raramente es delegada como lo era en el pasado, cada quien empezó a abrir un negocio no por escalar sino por realmente mostrar un producto con identidad propia y crear comunidad.
Ellos mismos crearon estas nuevas interacciones que por muchos años les decíamos que nunca iban a vivir, y fueron relegando poco a poco la vida digital por una vida con experiencias reales.
Por lo que hoy más que nunca es probable que encuentres un nuevo spot favorito en tu ciudad, dado que esta generación de nuevos emprendedores se está esforzando por brindarte una experiencia auténtica.
